Iglesia Anglicana

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San Andres Apostol

jueves, 7 de mayo de 2015

Nicolaitas... Quienes son????

¿Quiénes fueron los Nicolaítas en el mundo de Éfeso y Pérgamo?

Una dura advertencia a los Efesios va seguida por un estímulo que es notablemente difícil de entender. Este es un estímulo que nos provee de una gran cantidad de iluminación sobre este crítico tema.

6 Pero tienen una cosa: Odian las practicas Nicolaítas, cosa que yo también aborrezco. (Apocalipsis 2:6).

El estímulo tiene que ver con la afirmación de Cristo, los Efesios odiaban las obras de los Nicolaítas. Para que se pueda entender lo que estas prácticas podían ser, debemos mirar lo que se le pidió a Juan que escribiera a la congregación de otra gran ciudad romana del Asia Menor,-  la ciudad de Pérgamo. Leemos en Apoc. 2: 13-15

“Yo conozco donde habitas, donde está el trono de Satanás… Pero tengo unas cuantas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos inmorales. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los Nicolaítas”. (Apoc. 2:13-15)

En estos versículos vemos las malas obras que Balaam enseñaba a Balac para hacer pecar a los Israelitas. La traición se refiere a dos cosas 1) comer alimentos sacrificados a los ídolos y 2) comprometerse en actos que son sexualmente inmorales (Números 22-24). Y estas dos cosas están de alguna forma conectadas con las enseñanzas de los Nicolaítas. Incidentemente, la decisión del Consejo de Jerusalén, tal como se expresa en la carta a los gentiles seguidores de Jesús, mientras que exime a los no judíos de toda clase de cargas sobre las observaciones obligatorias de los judíos, señala un conjunto concreto de prohibiciones también respecto a la comida de los gentiles. Leemos en Hechos 15:28-29:

“Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros, no imponerles ninguna carga más que estas que son necesarias: que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de estas cosas se guarden”.

No es difícil darse cuenta que aparte de los cuatro comportamientos prohibidos para los gentiles, dos tenían que ver con los Nicolaítas y temas relacionados con Balam / Balac (comer alimento sacrificado a los ídolos y con la inmoralidad sexual). Es importante mirar que esta combinación de comida y delitos relacionados con el sexo fueron particularmente importantes para los Apóstoles judíos y para los ancianos, para abordar en sus cartas a los gentiles conversos, seguidores del Cristo Judío.  En otras palabras, ¿es incluso concebible que los Apóstoles permitieran a los gentiles seguidores de Cristo, cometer homicidios, robo o estar obsesionados por las posesiones de sus semejantes?  La respuesta, por supuesto es no. Esto no era un listado comprensible. Pero estas cuestiones traídas a los de Jerusalén (consumir alimentos sacrificados a los ídolos, sangre, y sexo ilícito) parecían ser el principal desafío con que se encontraban los gentiles seguidores del Cristo Judío en su vida diaria, bajo el Imperio Romano.

En la inmensa mayoría del mundo romano, el alimento que se vendía en el mercado primero era ofrecido/dedicado a una u otra deidad. La única excepción para esto era el aislamiento judeo/judío del resto de la población de Roma, quienes tenían sus propios privilegios y normas para matar. Muchos judíos residentes en el Imperio Romano formaban parte de una red en la cual, el concepto de alimentación no seguía el itinerario normal de ofrenda a los dioses romanos. Los escritos del Apóstol Pablo a las naciones (todas las cartas que Saulo-Pablo escribió, que forman el Nuevo Testamento) muestran claramente que este tema, continuaba siendo como una plaga para los creyentes, lo suficiente como para que él se dirigiese a ellos con considerable detalle (1ª Cor. 8:10).

Juzgando por la 2ª Carta de Pablo a los Corintios (que por error le llamamos Primera Carta a los Corintios – 1ª Cor.5:9) algunos gentiles seguidores de Cristo, sintieron que podían seguir consumiendo alimento comprado en el mercado y que anteriormente había sido repartido procedente de la ofrenda a alguna deidad pagana. El Apóstol Pablo, si bien está de acuerdo con ellos en que esos dioses no son nada; apoya al Concilio de Jerusalén al prohibirles a los gentiles seguidores de Cristo, que consumiesen ese alimento asociado al culto y ritual greco-romano en cualquier forma. (1ª Cor. 8:1-3). Habiendo considerado este importante tema, regresemos al debate de los Nicolaítas.

¿Quienes fueron los Nicolaítas y cuál es el origen de esta palabra que encontramos primero en Apo. 2:6  y después se repite en Apo.  2:15?  El principal intento tradicional para entender la etimología de esta palabra, a menudo está ligada con el designado diacono Nicolás en Hech.6:5 – “lo propuesto pareció bien al  grupo, por eso  eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, con Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmeas y  Nicolás, un gentil de Antioquía  convertido al judaísmo”. Presumiblemente, en una etapa posterior, Nicolás empezó a enseñar lo que eventualmente se definió como las malas obras de los Nicolaítas, el asunto es bastante oscuro. Sin embargo, hay otra opción, a menudo pasada por alto; sugerida hace muchos años por el gran hebraísta cristiano judío, John Lightfoot. Eso nos permite continuar leyendo el Libro de Apocalipsis como un exhaustivo documento Judío anti-Romano. Él sugirió que quizás el diácono Nicolás fuese una pista errónea a seguir. En su lugar, que Nicolaítas fuese un hebraísmo (en ese caso, algo originalmente dicho en hebreo pero deletreado en letras griegas) . ¿Qué tenía en mente?

En hebreo, en vez de decir “comeremos”, el verbo  נאכל (nokal) habría sido empleado. Leemos en Isaías 4:1 “Y las siete mujeres echaron mano de un hombre diciendo: comeremos נאכל (nokal) nuestro pan y vestiremos nuestros vestidos, tan solo déjanos llevar tu nombre, quita nuestra afrenta”. Si esta palabra hebrea נאכל (nokal) se traduce al griego, la gente puede describirlo como “comeremos”. Por una parte, esto es lo que quería decir, su sentimiento “queremos comer” el alimento que otros creen que está prohibido (alimento ofrecido a los dioses paganos). Así τῶν Νικολαϊτῶν (ton nikolaton) “los Nicolitas” como grupo o como doctrina pueden ser el origen del hebreo נאכל (nokhal) “queremos comer” una conexión al contexto de Balaam y Balac, un incidente del libro de Números que se refiere en Apoc. 2:13-15.

7 El que tenga oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le será permitido comer del árbol de la Vida que está en el Paraíso de Dios.

“El que tenga oídos para oír, que oiga” también es un hebraísmo que se utiliza en muchas ocasiones en los Evangelios por el mismísimo Jesús. Por ejemplo, en la parábola de la semilla que cae en tierra fértil y produce variada cantidad de fruto (Marcos 4:1-20). El significado básico de este hebraísmo es el siguiente: “si uno puede oírlo, uno debe obedecerlo”. En este caso (Apoc. 2:7) lo que el Espíritu Santo está diciendo a los seguidores de Cristo de las congregaciones del Asia Menor es tan importante, que si uno escucha, uno debe obedecer.

A parte del hebraísmo, hay un juego de palabras en este versículo en griego. El que tiene oídos para oír “es el que vence” τῷ νικῶντι (to nikoti) que es una forma del verbo νικάω (nikao) que significa “ganar, conquistar, perseverar y salir victorioso”. Este sospechoso sonido, muy similar a la palabra  que hemos mencionado – Νικολαί̈της (nikolates) “un Nicolaíta”. Si el lema de los Nicolaítas es “queremos comer”, entonces, como juego de palabras es lo que Dios promete al que venciere. Si ellos se abstienen de comer alimentos sacrificados a los ídolos, comerán del Árbol de la Vida y vivirán. El escritor de la Sabiduría de Salomón, compara a los justos con los árboles de vida, como si cada uno fuese un árbol.

1 Fiel es el Señor para con los que le aman de verdad, a los que soportan Su castigo, (2) A los que andan en la justicia de Sus mandamientos, en la ley que Él nos ha ordenado para que vivamos. 2(5) El que es piadoso en el Señor, vivirá para siempre. El Paraíso del Señor, los árboles  de la vida, son Sus devotos. 3(4) Su semilla es arraigada para siempre. No serán deshojados en los días del Cielo: (5) Porque la porción y la heredad de Dios es Israel (Sabiduría de Salomón 14: 1-5).

El Todopoderoso siempre guarda a los llamados y escogidos por Él. Les castiga pero siempre desea para ellos que sean probados fieles, para que puedan estar con Él para siempre, plantados como árboles en la Casa del Señor.

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